Relatos eróticos

Relatos eróticos clasificados por géneros y estilos.

Comprar Juguetes Eróticos de Oferta
 

Folladora Nata

Me senté completamente desnudo en la silla y ella empezó a chupármela. La agarraba con sus manos como si me estuviera ordeñando el cipote y se la comía a lametones mientras yo le azotaba el trasero. Los golpes sonaban con autoridad. A ella le gustaba. Y seguía mamándomela desde arriba. Sin doblar las rodillas, haciendo el juego de flexión desde su cintura. Arriba y abajo. Arriba y abajo. Arriba y abajo. Sus tetas se balanceaban colgando como campanas y acompañaban con su repicar, aquellos movimientos libres de caída controlada.

Después de ponerme la polla dura, y lubricarse la raja con sus dedos y propia saliva, se sentó a horcajadas encima mío, con las plantas de los pies bien apoyadas en el suelo, dejándose caer lentamente con el coño bien abierto, y empalándose ella misma en su gloriosa y prometedora vagina. Aproveché el impás para meterle por el culo unas bolas de masaje anal tántrico y darle unos buenos azotes más. Mi polla era un palo tieso. Y ella dibujaba círculos con su cintura, moviendo con técnica de danza su hermoso culo, atrapando entre sus carnes el pincel con el que dibujaríamos una nueva obra maestra. Ambos disfrutábamos entre besos y pequeños mordiscos, hechizados por la caligrafía sinuosa que ejecutaba entre suspiros para relatar con su cuerpo encendido la más bella y jugosa fornicación.

Folladora Nata

Me levanté de la silla, con ella aún empalada en mi estaca, y empecé a follármela en pie, sujetándola por las nalgas y con sus tobillos colocados sobre mis hombros. Su coño mojado rezumaba texturas líquidas y cada embestida era como tirarse de cabeza a una piscina.

Apoyando su espalda contra la pared para aligerar un poco el peso, continué percutiendo entre sus piernas. Sediento de carne. Ávido de infierno. Con ritmo acompasado pero sin descanso. Presionando con mi pubis su clítoris y metiéndole al mismo tiempo un par de dedos en el ano. Era magnífica. Toda una dama. Una folladora nata. Le encantaba el sexo y disfrutaba como loca dándole de comer a todas horas a su conejo.

Acabamos retorciéndonos en el suelo. Entrelazados. Frenéticos. Agonizando. Ardiendo. Buscando el clímax arrebatador del orgasmo hasta encontrarlo. Sintiendo como nuestros cuerpos se fundían al contacto y respirando, cada uno en la boca del otro, el oxígeno que necesitábamos.

Cuando la melodía de su teléfono nos hizo volver a un plano más terrenal y ella fue a contestar, únicamente vestía un traje de esperma. Su cuerpo se mostraba jocoso mientras hablaba. Su marido trabaja de comercial y pasa muchos días fuera de casa. Se aman pero a ella le encanta saborear el placer de la infidelidad y aprovecha para follar con otros hombres siempre que puede. Yo soy uno más de la lista. Una explosión de alegría. Un aprendiz de poeta que tienta a la suerte cuando ella está sola y gusta de mi bragueta.

Comprar Bolas de Masaje Anal Tántrico





También te puede interesar:


Desayuno café con leche. Desayuno café con leche.

Él se pone de rodillas y busca el agujero, primero con la mano mientras, con la otra se acaricia el pene, ya erecto y a punto para entrar.
   Publicado el 23/03/11


Una noche loca con Lola Una noche loca con Lola

Hace tiempo que a Lola y a mí nos une una gran amistad. Desde nuestra etapa universitaria hemos disfrutado de una excitante y placentera relación. Cuando nos conocimos, la química de nuestros jóvenes cuerpos se expresó con provocadora lujuria y descubrimos juntos la esencia extática y perfumada del orgasmo múltiple y la orgía ilimitada. Muchas noches, mañanas y tardes pasamos follando, mientras juntos descubríamos los senderos más calientes e inconfesables deseos. Su culo era tremendo, ancho, redondo, prieto y duro, con un volumen casi excesivo, que pedía a gritos ven a joderme hasta romperlo. Su coño era un horno, una insaciable y rosada rajita con hambre de verga, y la mía, siempre estaba dispuesta a cruzar una puerta totalmente abierta. A entrar sin miramientos con golpes profundos y salpicar con mi leche las paredes carnosas de una alcoba como esa.
   Publicado el 23/03/11


Un polvo con María Un polvo con María

Tenía las piernas abiertas y el coño rezumaba esencia de sexo. Rosadito, perfumado, jugoso. Se la metí lentamente. Acariciando, antes, con la punta de mi polla sus labios. Ella contenida esperaba. Expectante. Deseosa de que la llenara completamente con mi barra de carne. Y así lo hice. Sentí como su chocho me comía. Estaba muy caliente. Y acabé haciéndome hueco, hasta el final.
   Publicado el 23/03/11


Fiesta de pijamas Fiesta de pijamas

Mi mujer me comentó que iba a montar una fiesta de pijamas el próximo fin de semana. Con sus amigas de la infancia, del colegio, y como hacían entonces dormirían juntas y se explicarían historias. La reunión de féminas se celebraría en nuestra casa. Se me prohibía inmiscuirme totalmente en sus asuntos. Bajo ningún concepto podía participar en la fiesta. Era una reunión de chicas y hacía mucho tiempo que no se veían, así que debía ser comprensivo. Pero a mi se me ocurría algo mejor. Sentía mucha curiosidad y evidentemente no pensaba tomarme muy en serio las palabras de Sandra.
   Publicado el 23/03/11


Trio en Família Trio en Família

Cuando llegué a casa aquél viernes por la tarde, mi mujer y mi cuñada estaban esperándome. Yo estaba cansado. Pero ellas tenían ganas. Así que de pie, frente a ellas, me bajé la bragueta y saqué la polla.
   Publicado el 23/03/11


Playa Nudista Playa Nudista

Me encuentro en una playa nudista, tranquilo, relajado, casi dormido, tomando el sol completamente desnudo. Con la polla al aire. Piernas flexionadas, con plantas de los pies apoyados sobre la cálida arena, y cuidadosamente abiertas, lo justo para estar cómodo y permitir que la suave brisa del mar acaricie con su fresca lengua mis genitales.
   Publicado el 23/03/11



 

Suscríbete

Suscripción por e-mail  Noticias

Suscripción RSS  Feeds RSS  Ayuda con RSS

Idiomas


Recomendamos