Una noche loca con Lola

Hace tiempo que a Lola y a mí nos une una gran amistad. Desde nuestra etapa universitaria hemos disfrutado de una excitante y placentera relación. Cuando nos conocimos, la química de nuestros jóvenes cuerpos se expresó con provocadora lujuria y descubrimos juntos la esencia extática y perfumada del orgasmo múltiple y la orgía ilimitada. Muchas noches, mañanas y tardes pasamos follando, mientras juntos descubríamos los senderos más calientes e inconfesables deseos. Su culo era tremendo, ancho, redondo, prieto y duro, con un volumen casi excesivo, que pedía a gritos ven a joderme hasta romperlo. Su coño era un horno, una insaciable y rosada rajita con hambre de verga, y la mía, siempre estaba dispuesta a cruzar una puerta totalmente abierta. A entrar sin miramientos con golpes profundos y salpicar con mi leche las paredes carnosas de una alcoba como esa.
Publicado en: Hombre transexual con mujer el miércoles 23 de marzo de 2011
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