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Agua (chorros de deseo):

...e procurarse más placer, mientras se movía acompasadamente ante el espejo, procurando apagar los gemidos que le subían a los labios.
Se sentía igual que cuando probó el mejor vibrador de la tienda erótica de su barrio
Tiró de la cadena y, al salir, chocó con un nadador que la miró, extrañado de verla en los lavabos masculinos.
-¡Vaya! Parece que te lo has pasado bien ahí dentro.
-¿Cómo?
-Que he vi...
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